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Las reglas de Lucía

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  Diez años son suficientes para aprender los silencios de alguien. Lucía sabía cuándo Abelardo mentía antes de que terminara la frase, sabía cuándo sus palabras eran verdad a medias, y sabía, desde hacía meses, que había otra mujer. Lo que no esperaba era que él se lo dijera mirándola a los ojos y llamara a eso honestidad. —Siento que la única manera de que esto funcione es abriendo la relación. Lucía no respondió de inmediato. Respiró. Procesó. Y luego dijo lo que siempre hacía cuando algo la superaba: que necesitaba tiempo para pensar. Él lo interpretó como una señal de rendición. —En realidad no sería abierta para que entre y salga un solo hombre y una sola mujer —añadió Abelardo, antes de que ella pudiera siquiera levantarse de la silla. —Entiendo. Las reglas son a tu antojo. Y claro, ya la habías abierto de tu lado, solo que con una cortina delante. —Hizo una pausa breve, casi quirúrgica.— Pero creo que el objetivo aquí no es discutir. No me respondas. Cuando tenga una respue...

El espejo de dos ausencias

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  No hay mujer que empiece una historia de amor pensando que terminará siendo la coprotagonista de su propio desastre. Pero Laura sí empezó la suya con los ojos bien abiertos, solo que mirando hacia el lado equivocado. Tras tres años de novia de un joven que perseguía sus sueños con la terquedad de quien cree que el esfuerzo siempre vence al azar, Laura decidió dejarlo justo cuando él comenzaba a cosechar las primeras metas. No hubo traición, ni odio, ni siquiera desamor puro. Hubo, más bien, un cansancio silencioso: él siempre miraba el horizonte, y ella quería que alguien la mirara a ella. Entonces apareció el motorizado. Un vago de barrio con una moto prestada y una sonrisa que olía a gasolina y peligro. No era un mal hombre, tampoco un héroe. Era simple: vivía el vértigo de cada curva, y Laura, que nunca había sentido el miedo como placer, se subió a esa moto y descubrió que la adrenalina también puede confundirse con el amor. Porque el ser humano busca la felicidad a través de...

La madre que el tiempo no borró

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 La madre que el tiempo no borró Hay ausencias que duelen… y otras que, con los años, terminan enseñándonos a mirar el amor desde otra perspectiva. “A la madre que nunca estuvo” suele decirse con tristeza, a veces incluso con reproche. Pero no siempre la ausencia nace del abandono. Existen madres que fueron arrancadas demasiado pronto por la vida, por circunstancias injustas, por el destino, por errores humanos o por batallas que nadie más alcanzó a comprender. Madres que partieron dejando hijos demasiado pequeños para guardar recuerdos completos, pero no demasiado pequeños para conservar algo más importante: la huella invisible de su existencia. Porque el amor de una madre no siempre permanece en fotografías, ni en abrazos, ni en recuerdos claros. A veces permanece en la educación que otros continuaron, en los valores sembrados dentro de la familia, en esa hermana mayor que aprendió demasiado temprano a cuidar, en los hermanos que se convirtieron en ejemplo, en la fortaleza que na...

2025: Un año malo con cosas buenas

  BALANCE DEL 2025 Octubre de 2025. Tras mi cumpleaños, mi hijo hizo su evaluación del año. Lo definió como muy positivo, sobre todo porque había podido visitar a su familia materna. Aquel viaje combinó unos días de turismo; poco después, repetimos lo propio con la familia paterna y, aunque no hicimos turismo, la pasamos maravillosamente. Esos momentos, sumados a otros logros, lo llevaron a concluir que había sido un buen año. Minutos después, sin embargo, reflexionó en voz alta: había sido "un año malo para papá" por los múltiples gastos. Caso por caso, le fui explicando que cada uno de esos desembolsos sirvió para resolver algo que nos incomodaba y, en última instancia, aquel viaje me permitió reencontrarme con mis hermanos después de diez años de ausencia. MI HERMANO MAYOR: EL HOMBRE QUE TODO LO PODÍA  Mi conclusión, entonces, seguía siendo que había sido un buen año. No sabía que el duro golpe que lo convertiría en un año malo llegaría justo en este mes. Sí, mi hermano ma...

Cumpleaños con velas y no con balas.

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  2023, un nuevo año para celebrar la vida y agradeciendo como desde el inicio el regalo más hermoso que Dios me ha dado: mi hijo,   lo he visto nacer, crecer, reír jugar, llorar. He sido testigo de cada expresión de sentimientos…   Pero en el 2023 cumplo años en un ambiente de guerra, guerras lejanas, y no es que antes no las haya habido o que unas guerras son más importantes que otras, sino que nos llega más información, en este ambiente de guerra, con el amor a mi hijo, a todos los hijos, y pensando inevitablemente en los niños de la guerra. Esos que son usados como escudos, los que son entrenados para asumir el rol de soldados, los que son masacrados por bombas que buscan vencer al oponente.   Pensando, también en esas peleas entre hermanos mayores en las que golpean al menor del oponente como venganza. Al final los chamos son las víctimas y la de ellos termina siendo una guerra de palabras, claro que no es el caso de estas guerras pues en ellas se enfren...

El Esequibo es nuestro, el fanatismo no.

Con sobrada preocupación "desenpolvo hoja y lápiz" para expresar mi preocupación sobre el daño que el fanatismo le ha hecho y le sigue haciendo a Venezuela y otros países, pero me voy a enfocar en Venezuela: Es impresionante como pueden haber venezolanos que den por perdido, además con orgullo, el caso del Esequibo. Siendo que antes se rasgaban las vestiduras por defenderlo, pero tambien lo es ver con un falso nacionalismo a los seguidores de Maduro, gritando a los cuatro vientos que el Esequibo es nuestro aunque han guardado silencio progresivamente en cada oportunidad que el socialismo del siglo 21 ha expuesto una posición blandengue y anti patriotica. Seamos honestos, realmente creen los chavistas que un referendum consultivo, cuyo resultado no es vinculante ni para Venezuela ni para Guyana, va a resolver el problema?, eso sería como imaginar que si Ucrania realiza un referéndum y el resultado es que Rusia debe retirarse está última va a respetarlo. El referéndum no va a r...

Sueños un día del padre

Despierto en un silencioso día del padre, pensando en un sueño que no sé si contarle o no a mi hijo pues no quiero preocuparlo. Abre sus ojos y Allí, en la cama, junto el estoy esperando que despertara. Nos sentamos a desayunar y mientras pienso que debo hacer con mi sueño me cuenta el suyo: Estaba en la escuela, con su mejor amigo, y mientras juegan son sorprendidos por pequeños disfrazados de personajes de videojuegos, disfraces hechos con material de reciclaje. Lo que parecía ser un juego de niños terminó siendo aterrador, los disfrazados los enfrentaron con armas improvisadas, flechas hechas con ramas y cosas por el estilo  Los capturan a ambos, el logra escapar y se da cuenta de que es un secuestro, por lo que decide huir sabiendo que en alguna esquina cercana lo estaré esperando porque es la hora de salida. Nos encontramos y después de un fuerte y cálido abrazo, nos fuimos a casa, ciertamente no fuimos por su amiguito, cosas de sueños. Al llegar a casa nota que no es la nue...