2025: Un año malo con cosas buenas
BALANCE DEL 2025
Octubre de 2025. Tras mi cumpleaños, mi hijo hizo su evaluación del año. Lo definió como muy positivo, sobre todo porque había podido visitar a su familia materna. Aquel viaje combinó unos días de turismo; poco después, repetimos lo propio con la familia paterna y, aunque no hicimos turismo, la pasamos maravillosamente. Esos momentos, sumados a otros logros, lo llevaron a concluir que había sido un buen año.
Minutos después, sin embargo, reflexionó en voz alta: había sido "un año malo para papá" por los múltiples gastos. Caso por caso, le fui explicando que cada uno de esos desembolsos sirvió para resolver algo que nos incomodaba y, en última instancia, aquel viaje me permitió reencontrarme con mis hermanos después de diez años de ausencia.
MI HERMANO MAYOR: EL HOMBRE QUE TODO LO PODÍA
Mi conclusión, entonces, seguía siendo que había sido un buen año. No sabía que el duro golpe que lo convertiría en un año malo llegaría justo en este mes. Sí, mi hermano mayor. Aquel que desde muy joven se enfrentó a la crueldad de la vida, saliendo victorioso en cada batalla. El que sabía hacer de todo: desde cambiar un bombillo hasta desarmar y reparar motores de autos y camiones.
EL WALKMAN DESARMADO
Aún recuerdo cuando los walkman se pusieron de moda y él me regaló uno de doble cassette. Con la curiosidad propia de quien lo veía siempre armando y desarmando cosas, lo desmonté pieza por pieza… y jamás pude volver a armarlo. Fue mi primer y único walkman. Lejos de molestarse por el dinero que le había costado, parecía estar orgulloso de mi intento.
NO ME DIÓ EL PEZ, ENSEÑÁNDOME A PESCAR
Con él aprendí a pescar —nada parecido a cómo lo hacía él—. Yo bajaba las cajas de velocidad y las lavaba, consciente de que ese no era precisamente mi talento.
SU MAYOR MIEDO:
Pero volviendo a la evaluación del 2025, ahora sé que aquel hermano fuerte, que no se quebró ni siquiera cuando perdió a su hijo a manos de la delincuencia, terminaría destrozado ante su mayor temor: el miedo a morir.
Sabía que estaba mal. Su cambio fue impresionante, pero claro, después de diez años de ausencia, la diferencia era, si no normal, sí imperceptible.
RAZONES PARA NO RENDIRSE
Hoy estuve a punto de concluir que el 2025 fue un mal año. Pero pudo ser peor. Me dio la dicha de poder verlo, de compartir tiempo juntos. Él me visitaba casi todas las noches, a pesar de que yo también lo visitaba en su trabajo casi todas las tardes. Y es precisamente eso —esa cadencia de encuentros, esa constancia del cariño— lo que me lleva a decirle a mi bien amado carajito: sí, fue un mal año… pero con muchas cosas buenas. Y que cada año que pasa, el estar juntos es un regalo de Dios Todopoderoso. Siempre que estemos unidos, habrá razones para que ningún año sea terrible, aunque a veces duela.
LO QUE UN HIJO TE DA: APRENDER A VIVIR CON EL CONTRASTE
¿Estoy destrozado anímicamente, emocionalmente, sentimentalmente? Sí, claro que lo estoy. Y va a ser difícil aprender a vivir con este vacío. Pero un hijo te da esa razón poderosa para aprender a convivir con la tristeza y la alegría, a abrazar el contraste. Al final, creo que esa es la esencia de la vida: el contraste, incluso en los sentimientos.
Que Dios nos bendiga.
---
Gracias por llegar a esta línea.
C.R.3.
Comentarios